Curso de Teosofía
Lección 1


¿QUÉ ES LA TEOSOFÍA?

Es esta “Sabiduría Divina” dentro de nosotros la que despierta nuestro deseo de descubrir quiénes somos y de responder las otras grandes preguntas.

¿Alguna vez….te has preguntado, sobre las “grandes” preguntas de la vida? ¿Quién soy realmente? ¿Por qué el mundo es cómo es? ¿De dónde vengo? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué viene después? ¿Cuándo descubriré todas estas cosas? Si alguna vez te has preguntado acerca de estas u otras preguntas aparentemente irresolubles, felicitaciones. Tu capacidad de maravillarte prueba que eres humano. Los seres humanos sentimos curiosidad por nosotros mismos y por el mundo que nos rodea. Esa curiosidad aparece especialmente en los niños pequeños, quienes continuamente preguntan “¿qué?” y “¿por qué?” A medida que crecemos, podemos aprender a vivir con nuestra ignorancia y dejar de hacer tales preguntas, al menos de manera evidente. Pero, siendo humanos, tenemos una pasión por conocer el significado de las cosas, y esa pasión no puede ser completamente suprimida.
La pasión humana por comprendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea nos pone en una búsqueda de autodescubrimiento. La especie humana tiene varios nombres para identificarse a sí misma. Somos, en el lenguaje técnico de los biólogos, Homo sapiens “el humano inteligente.” Pero otros nombres para nuestra especie podrían ser Homo jocosus “el humano juguetón,” Homo loquax “el humano parlanchín,” y Homo faber “el humano trabajador.” Podríamos, de manera más apropiada, ser llamados Homo quaeritans “el humano buscador,” “el humano que está en una búsqueda.”

A lo largo de los siglos, los humanos han desarrollado varios enfoques para responder a sus propias preguntas —para continuar su búsqueda. Tres de los más importantes de dichos enfoques son la ciencia, la filosofía y la religión, cada uno de los cuales parte de sus propias suposiciones y forma sus respuestas a su manera. Debido a esas diferencias, la ciencia, la filosofía y la religión pueden ocasionalmente parecer contradecirse entre sí. Pero debido a que todos están tratando de responder a las «grandes» preguntas, sus respuestas correctas realmente no pueden ser contradictorias. En cambio, necesitamos entender qué causa las diferencias y cómo podemos encontrar la verdad común a estos variados enfoques. Y eso nos lleva a la Teosofía y a la Sociedad Teosófica.

TEOSOFÍA Y LA SOCIEDAD TEOSÓFICA
La teosofía y la Sociedad Teosófica están obviamente relacionadas, pero también son dos cosas diferentes. La teosofía es una manera de responder a las “grandes” preguntas de la vida tratando de reconciliar los diferentes enfoques de la ciencia, la filosofía y la religión, sin limitarse a ninguna de sus suposiciones o métodos particulares. Se basa en sus propias suposiciones y métodos, mientras abraza todo lo que es verdadero y valioso en otros enfoques.
La teosofía es tanto muy nueva como muy antigua. Es nueva porque puede aplicarse a nuestra curiosidad sobre nuestra propia identidad y el significado de todo en el mundo que nos rodea hoy. Lo hace, no con una lista de respuestas simples y prefabricadas, sino dándonos una nueva manera de mirar a nosotros mismos y al universo, una manera que proporciona una base para desarrollar nuestras propias respuestas.
La Teosofia es antigua porque encarna principios que han sido conocidos y enseñados por los sabios del pasado en todo el mundo. Ha sido llamada de muchos nombres. En India se llama Brahma Vidya “La Sabiduría de la Realidad Última” o Sanâtana Dharma “La Enseñanza Eterna.” En el judaísmo se llama Kabbalah “Lo Que Ha Sido Recibido.” En China se llama Tao Hsueh “La Enseñanza del Camino.” En el Islam se llama Sufismo “El Camino de Aquellos que Visten Lana” (los “puros” o los “sabios”). En el cristianismo ha sido llamada Prisca Theologia “El Pensamiento Antiguo sobre Asuntos Divinos.” También ha sido llamada la Tradición de la Sabiduría, la Filosofía Perennial, la Doctrina Secreta y la Sabiduría Antigua.
El término Teosofía se deriva de dos palabras griegas, theos “divino” y sophia “sabiduría”. Sin embargo, la Teosofía no es algún sistema de pensamiento prescrito por una deidad que gobierna desde lo alto, sino la “Sabiduría Divina” que habita potencial y universalmente en el espíritu humano, desplegándose gradualmente a través del proceso de evolución.
Es esta “Sabiduría Divina” dentro de nosotros la que despierta nuestro deseo de descubrir quiénes somos y de responder las otras grandes preguntas.

El término Teosofía se usó por primera vez en inglés en 1650 para las enseñanzas de algunos antiguos sabios, y más tarde se aplicó al pensamiento de Ammonio Saccas y Plotino, quienes fundaron la escuela alejandrina del neoplatonismo en Egipto a principios del siglo III después de Cristo. Para ellos, la Teosofía era el conocimiento divino que explicaba las experiencias que los iniciados tenían en los Misterios griegos. El término fue usado posteriormente por el místico protestante Jakob Böhme, los primeros swedenborgianos en Inglaterra y otros escritores de los siglos XVII y XVIII sobre temas espirituales. Y se ha aplicado a escuelas de pensamiento como el pitagorismo, el gnosticismo, el hermetismo, la alquimia, el Advaita Vedanta y el budismo Mahayana, así como a filósofos como Nicolás de Cusa (1401-1464), Paracelso (ca. 1490-1541) y Giordano Bruno (1548-1600). En tiempos recientes, el término ha entrado en un uso más general, comenzando en el año 1875, con la fundación de la Sociedad Teosófica.

LA SOCIEDAD DECLARA TRES PRINCIPIOS:

  • Formar un núcleo de la fraternidad universal de la humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.
  • Fomentar el estudio comparativo de la religión, la filosofía y la ciencia.
  • Investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza y los poderes latentes en
    la humanidad.

Para ayudar a llevar a cabo esos objetivos, la Sociedad presenta para consideración una declaración contemporánea de la Sabiduría Antigua llamada Teosofía. La Sociedad Teosófica no exige que sus miembros, o Compañeros (como tradicionalmente se les ha llamado), acepten todas o de hecho ninguna de las enseñanzas teosóficas. El lema de la Sociedad es “No hay religión más elevada que la Verdad.” El término “religión” en ese lema se refiere no solo a las iglesias, sino a cualquier sistema de creencias o ideas, incluida la declaración de Teosofía de la Sociedad. La mayoría de los Miembros Teosóficos generalmente están de acuerdo en las ideas e ideales básicos de la Teosofía, pero son libres de rechazar cualquiera de ellos y de interpretar todos según su propio criterio. Para ser miembro de la Sociedad, solo se debe suscribir a sus objetivos. Sin embargo, la Sociedad ofrece una visión de la vida que es notable por su exhaustividad, coherencia y atemporalidad, una formulación contemporánea de una Tradición de Sabiduría antigua que constituye la base para una vida satisfactoria y productiva que permite a quienes la siguen descubrir su propia naturaleza interna y contribuir al bienestar del mundo.
Aunque esta Sabiduría ha sido ofrecida a lo largo de los siglos bajo diversos nombres y en muchas lenguas, su esencia es fundamentalmente la misma, por mucho que sus aspectos externos y forma de presentación puedan variar. Señala especialmente la realidad de la hermandad y la imperativa necesidad de practicarla; pero también proporciona comprensión de lo inexplicado que nos rodea y ayuda al desarrollo de nuestros poderes latentes; y es la armonía interna de la religión, la filosofía y la ciencia.

TEOSOFIA COMO RELIGION
Dios envía a Sus maestros a cada época, a cada clima y a toda raza de hombres, con revelaciones adecuadas a su desarrollo y forma de mente, no entrega el reino de la Verdad al gobierno egoísta de una sola raza. James Russell Lowell (1819–91)
El mundo abunda en diferentes religiones, cada una dirigida a un pueblo y tiempo distintos. La palabra religión proviene de un término latino cuyo significado raíz es ‘enlazar de nuevo’. Así, diferentes religiones enlazan a sus seguidores de diferentes maneras con la fuente última de la vida, sea como la llamemos: lo Absoluto, Dios, la Realidad divina, o algo parecido.
La teosofía ha sido llamada “la Religión de la Sabiduría”, porque también señala el camino hacia ese vínculo. Pero la teosofía no es una religión. No pretende ser una declaración completa y final de sabiduría y verdad, ni ofrece una única interpretación de lo que incluye la Sabiduría Divina. La teosofía sostiene que todas las cosas, incluida la mente humana, están en evolución. Estamos en medio de un mundo inconcluso y nosotros mismos estamos inconclusos.
Por lo tanto, el conocimiento acumulado de cualquier materia en cualquier momento es necesariamente incompleto y puede ser ampliado. Estamos solo en la mitad de nuestro desarrollo, por lo que aún tenemos mucho por descubrir. La teosofía no obliga a un individuo a ninguna creencia o credo particular, pero está dedicada a promover la búsqueda eterna de la humanidad del significado y la integridad de la vida de manera no sectaria y no dogmática. Las religiones del mundo ofrecen métodos para esta búsqueda y, por lo tanto, son sujetos de estudio teosófico.

LAS TRES PROPOSICIONES FUNDAMENTALES
La Doctrina Secreta establece tres proposiciones fundamentales: (a) UN PRINCIPIO Omnipresente, Eterno, Infinito e Inmutable sobre el cual toda especulación es imposible, ya que trasciende el poder de la concepción humana y solo podría ser empequeñecido por cualquier expresión humana o similitud. Está más allá del alcance y la comprensión del pensamiento — en palabras de Mandukya, “inconcebible e inexpresable.” (b.) La Eternidad del Universo en su totalidad como un plano infinito; periódicamente “el campo de juego de incontenibles Universos que se manifiestan y desaparecen sin cesar,” llamados “las estrellas manifestantes,” y las “chispas de la Eternidad.” (c) La identidad fundamental de todas las Almas con la Superalma Universal, la cual es en sí misma un aspecto de la Raíz Desconocida; y la peregrinación obligatoria de cada Alma — una chispa de aquella — a través del Ciclo de la Encarnación (o “Necesidad”) de acuerdo con la ley Cíclica y Kármica, durante todo su término.
La Teosofía respeta la Sabiduría Divina fundamental para el lado interno de todas las enseñanzas religiosas. No busca convertir a ninguna persona de la religión que profese, sino explicar e interpretar sobre una base racionallos significados internos de diversos credos y ceremonias. Annie Besant, la segunda presidenta internacional de la Sociedad ha expresado de manera concisa la actitud teosófica: “La Teosofía te pide que vivas tu religión, no quela abandones.”

LA TEOSOFIA COMO CIENCIA
Otro aspecto de la Teosofía es científico, particularmente su actitud hacia la observación y el experimento, la hipótesis y la investigación. Por supuesto, también existen diferencias entre la ciencia y la Teosofía. La ciencia se limita a lo que puede ser cuantificado y probado mediante experimentos repetidos, controlados y objetivos. La Teosofía también trata con la experiencia directa, pero a menudo de una naturaleza más subjetiva y cualitativa. No obstante, muchos de los conceptos expuestos en la literatura teosófica paralelan el conocimiento emergente de la ciencia moderna de maneras sorprendentes.
El método científico es básico para el descubrimiento de cómo funciona el mundo físico, y su característica principal es una búsqueda imparcial de la verdad. Pero todos los científicos reflexivos hoy en día probablemente estarían de acuerdo con la afirmación de uno de los grandes sabios orientales: “Cada gran descubrimiento de la ciencia fue al principio una gran intuición.” La teosofía se adentra en el área de estas “grandes intuiciones,” muchas de las cuales tratan con factores más allá del alcance de la prueba objetiva. Pero si son verdad, pueden ser confirmadas por todos nosotros que estamos dispuestos a usar nuestras vidas como un laboratorio.

La ciencia, como tal, no se ocupa de propósitos éticos, aunque los científicos responsables sí lo hacen. Todo conocimiento es poder, que puede ser usado para el bien o para el mal, como lo evidencian las curas que la ciencia ha desarrollado para controlar enfermedades por un lado y los instrumentos de destrucción que ha ideado para la guerra por otro. La teosofía, al señalar nuevos caminos hacia el conocimiento interno, también enseña que tal conocimiento solo puede obtenerse de manera segura por aquellos que se preparan en la acción, el deseo y el pensamiento para anteponer el bienestar de la humanidad a su beneficio personal. El desarrollo personal y el autocontrol deben ir de la mano con el estudio y la aventura en la expansión del conocimiento si tanto nosotros como el mundo queremos estar seguros.

LA TEOSOFIA COMO FILOSOFIA
Desde otro aspecto más, la Teosofía es filosofía porque postula una explicación lógica del universo y sus leyes, así como del origen, evolución y destino de la humanidad. En un mensaje que envió a la convención americana de 1888, Blavatsky escribió: «La Teosofía [es] la filosofía de la explicación racional de las cosas y no de los dogmas.» Es decir, la Teosofía no es un conjunto de creencias, sino una manera de explicar las cosas — una filosofía.

La Teosofía ofrece razones para la vida que quedan fuera del alcance tanto de la religión como de la ciencia. Sostiene que el universo es unificado, ordenado y con un propósito, que la materia es el instrumento para la evolución de la vida, que el pensamiento es un poder creativo que podemos aprender a usar de manera efectiva, y que la experiencia tanto del gozo como del sufrimiento es el medio por el cual crecemos en carácter y capacidad y así alcanzamos sabiduría, compasión y poder.

Decimos que la Teosofía incluye aspectos de la religión, la ciencia y la filosofía, pero esos tres enfoques de la verdad, cuando se siguen correctamente, no son contradictorios. De hecho, se mezclan entre sí. Son tres maneras de ver la verdad del universo, y lo que en un momento es religión o filosofía será ciencia en otro momento.

Como ha escrito un científico británico, John D. Barrow, (Teorías de Todo, 4):

Hoy en día, los físicos aceptan el punto de vista atomista de que los cuerpos materiales están, en esencia, compuestos de partículas elementales idénticas, ya que dicha visión está bien respaldada por la evidencia. Se enseña en todas las universidades del mundo. Sin embargo, esta teoría de la física comenzó entrelos primeros griegos como una religión filosófica, o incluso mística, sin ninguna evidencia observacional que la respaldara…….El atomismo comenzó como una idea filosófica que fallaría virtualmente en todas las pruebas contemporáneas de lo que debería considerarse “científico”; sin embargo, finalmente, se convirtió en la piedra angular de la ciencia física. Uno sospecha que hay ideas de un estatus igualmente infundado según los estándares de hoy que en el futuro ocuparán su lugar dentro de la visión “científica” aceptada de la realidad.

ALGUNOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE LA TEOSOFÍA
La Teosofía — en sus aspectos religiosos, científicos y filosóficos — ofrece conceptos como los siguientes para consideración: La realidad última es un todo unificado — absoluto, impersonal, incognoscible e indescriptible. El universo en el que vivimos es múltiple, diverso, constantemente cambiante, relativo (lo que significa que cada parte tiene significado y valor solo en relación con otras) e ilusorio o “mayávico” (es decir, su realidad difiere de su apariencia). La realidad última es la fuente de toda conciencia, materia y energía, que son sus tres aspectos mutuamente necesarios en el universo manifiesto y están presentes en todos los seres y en cada partícula. No existe materia muerta o inconsciente.

El universo y todo lo que hay en él son emanaciones o expresiones de la realidad última, no creaciones de la nada por un creador personal. El universo es eterno, pero con innumerables mundos que se manifiestan en él periódicamente. El universo está impregnado por una inteligencia colectiva, una mente cósmica, que se expresa conscientemente en diversos grados por todos los seres del universo. El universo físico del que normalmente somos conscientes es solo un aspecto del universo total, que consiste en múltiples planos, campos o dimensiones del ser — coexistentes, interpenetrantes e interactuantes como aspectos del todo. De los siete planos de nuestro sistema solar, los seres humanos funcionan principalmente en los tres inferiores: físico, emocional y mental. El universo y todo lo que hay en él son ordenados, siguiendo patrones de ciclos regulares, incluyendo fases alternas de actividad y descanso, gobernados por un principio universal de causa y efecto o karma. En la vida humana, este principio de ciclos se expresa, entre otras formas, mediante nacimientos repetidos o reencarnación. La evolución, que es el resultado de una guía interna e inteligente expresada a través del esfuerzo personal, es buena, tiene propósito y sigue un plan.

Nuestras formas materiales están evolucionando, pero también lo están nuestro conocimiento consciente del universo y nuestra conciencia espiritual de nuestra unidad básica con toda la vida. Somos seres compuestos; tenemos una serie de principios o facultades que han evolucionado independientemente, cuyo desarrollo es un propósito de la evolución. Tanto en el universo como en nosotros, existen siete de tales principios.

Somos seres triples: (1) una personalidad temporal de una sola vida, (2) una individualidad duradera y en evolución que se reencarna, y (3) una chispa o emanación directa de la realidad última. La integración de estos tres aspectos es la fuerza motriz de nuestra evolución. El proceso de evolución, que comienza por impulso inconsciente, debe eventualmente convertirse en un proceso consciente dirigido por el libre albedrío y la creciente autoconciencia de las entidades en evolución. La participación consciente de los seres humanos en el cambio evolutivo se simboliza como caminar por un camino.

Las entidades en evolución del universo incluyen inteligencias tanto menos como más avanzadas que los seres humanos, de las cuales algunas de las más avanzadas (los Maestros o Adeptos) pueden servir como ayudantes y guías de las menos avanzadas. La clave para el avance de la evolución humana es la dedicación del individuo al servicio de los demás, es decir, el altruismo: una conciencia de la unidad fraternal y un olvido de la separación personal. El dolor, la crueldad y la frustración que experimentamos en la vida son el resultado de la ignorancia, acciones desequilibradas, desubicaciones relativas o cambios; no son males que existan de forma independiente. Es posible, como resultado del esfuerzo individual en esta vida, que los seres humanos lleguen, mediante el conocimiento intuitivo o la experiencia mística, a una plena conciencia de su no separación de la realidad última.

Existen correspondencias, analogías, conexiones significativas y repeticiones pautadas entre todas las cosas en el universo. Al usar esas correspondencias, podemos utilizar lo que sabemos para descubrir lo desconocido. Detrás de las formas exotéricas o públicas de todas las religiones y filosofías religiosas existe una enseñanza esotérica o interna que sostiene conceptos como los enumerados aquí. Un esfuerzo contemporáneo por expresar la base de tales conceptos fundamentales es la Visión del Mundo Teosófica:

La Sociedad Teosofica, mientras reserva a cada miembro la plena libertad para interpretar esas enseñanzas conocidas como Teosofía, está dedicada a preservar y realizar la sabiduría eterna, que encarna tanto una cosmovisión como una visión de la autotransformación humana. Esta tradición se funda en ciertas proposiciones fundamentales:

1-El universo y todo lo que existe en él forman un todo interrelacionado e interdependiente.

2-Todo ser existente —desde el átomo hasta la galaxia— está arraigado en la misma Realidad universal creadora de vida. Esta Realidad es generalizada, pero nunca puede resumirse en sus partes, ya que trasciende todas sus expresiones. Se revela en los procesos de la naturaleza que son intencionales, ordenados y significativos, así como en los recovecos más profundos de la mente y el espíritu.

3-El reconocimiento del valor único de cada ser vivo se expresa en la reverencia por la vida, la compasión por todos, la simpatía con la necesidad de cada individuo de encontrar la verdad por sí mismo, y el respeto por todas las tradiciones religiosas. Las formas en que estos ideales se convierten en realidades en la vida individual son tanto la elección privilegiada como el acto responsable de cada ser humano.

En las preocupaciones de la Teosofía está el deseo de promover la comprensión y la fraternidad entre personas de todas las razas, nacionalidades, filosofías y religiones. Por lo tanto, todas las personas, cualquiera que sea su raza, credo, sexo, casta o color, están invitadas a participar por igual en la vida y el trabajo de la Sociedad. La Sociedad Teosófica no impone dogmas, sino que apunta hacia la fuente de unidad más allá de todas las diferencias. La devoción a la verdad, el amor por todos los seres vivos y el compromiso con una vida de altruismo activo son las marcas del verdadero Teósofo.

Estas enseñanzas también se han presentado de manera poética, en una forma conocida como Las Tres Verdades del Loto Blanco porque originalmente aparecieron en una historia simbólica de finales del siglo XIX llamada El Idilio del Loto Blanco por Mabel Collins: Hay tres grandes verdades que son absolutas y que no pueden perderse, pero que pueden permanecer en silencio por falta de palabra. El alma humana es inmortal, y su futuro es el futuro de una cosa cuyo crecimiento y esplendor no tiene límite. El principio que da vida habita en nosotros y a nuestro alrededor, es imperecedero y eternamente benéfico, no se ve ni se oye ni se huele, pero es percibido por quien desea percibir. Cada uno de nosotros es nuestro propio legislador absoluto, el dispensador de gloria o tristeza para nosotros mismos, el que decreta nuestra vida, nuestra recompensa, nuestro castigo. Estas verdades, que son tan grandes como la propia vida, son tan simples como la mente humana más sencilla. Aliméntate de ellas.


LECCION 2 — PLAN Y PROPOSITO DE LA VIDA

LECCION 3 –

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